Τρίτη, 18 Σεπτεμβρίου 2012

Maldito Fin de Semana


Tenía un fin de semana muy cenizo.

El Sábado fuimos a la boda de una compañera de trabajo. La fiesta tuvo lugar en el techo de Holiday Inn en el centro antiguo de la ciudad. Había mucha gente allí, más de dos cientos invitados, todos apretujados en pequeñas mesas en las que nadie podía aprovechar la cena o los cócteles del barman. Era todo muy decepcionado. Además, tenía una pequeña pista de baile en la que las parejas se esforzaban bailar, presionados como los japoneses en el vagón del tren en hora punta. Entre este caos, perdí las llaves de mi coche.

Cuando me di cuenta de que había perdido las llaves, era muy tarde. La fiesta había terminado, la mayoría de la gente había salido, y era casi imposible buscarlas en tanto desorden. Era como buscar una aguja en un pajar. Llamamos un taxi y volvimos a casa. El día siguiente las llaves desaparecidas se presentaron milagrosamente en el bolsillo interior de mi chaqueta en la que nunca había pensado buscar, el idiota. ¡Tanta molestia para nada! Al menos, no tengo que  pedir otras llaves.

De todos modos, mi mala suerte no se paró allí. El domingo pasado destruí mi teléfono móvil. Como ves, era un fin de semana maravilloso. Voy a decirte que pasó. El domingo, por la tarde, arreglé una cita con otros amigos en el jardín público de la capital, donde hay una fuente grande. Decidimos grabar un video  de la boda de otra amiga (no te preguntes, aquí no es la isla de afrodita, aquí es las isla de las bodas) en el que todos íbamos a caer en la fuente, bailando. Quisimos representar una escena de “friends”, la serie favorita de la pareja.
Como te puedes imaginar, caí en el agua con mi teléfono móvil en el bolsillo. El agua lo destruyó completamente. Llevo dos días sin teléfono móvil, como vivía en los años noventa. El sentido es muy extraño, pero no tengo dinero para comprarme otro en estos tiempos difíciles. Lo peor es que cuando llegué a casa, descubrí que la cámara no funcionaba durante mi caída en la fuente. La idiota que estaba grabando en aquel momento no había apretado el botón de grabación. Por eso, ahora no tengo demasiado material para preparar el video, y además, ¡se me destruyó el teléfono para nada! No creo que me caí en las aguas sucias de la fuente, donde orinan los inmigrandes pakistanís para nada.

¡Qué barbaridad!

¡Hay días en los que es mejor quedarme en casa!  

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